La eternidad

Me gustaría compartir contigo mi concepto de eternidad, pero antes debo advertirte que si aceptas mi enfoque y lo haces tuyo, cambiará para siempre la perspectiva con la que percibes eso llamado “tiempo” y a partir de ese instante y para siempre, nada será igual

Pues como te decía, fraccionamos el tiempo en momentos para los que hemos inventado nombres y creado etiquetas que usamos universalmente con un único fin: fraccionar algo que no se puede fraccionar. Nos referimos a “un rato” o “un momento” como sinónimo de transcurso del tiempo, pero si deseamos ser más específicos y satisfacer nuestra obsesión humana de cuantificarlo todo, hablamos de segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, siglos y Dios sabe cuántos nombres más, cuando en realidad tan sólo existe un momento. Uno solo, un momento eterno en el que los elementos que lo conforman van cambiando. Un momento eterno en el que participan diferentes personajes, escenarios, sentimientos y pensamientos, que van y vienen entrando y saliendo de nuestro “presente”.

¿Qué te parece esta idea?

Quizá la encuentres absurda o complicada, quizá te resulte original y divertida o quizá y espero que sea ésta tu sensación, algo resuene en tu interior y digas en voz baja, ¿por qué no?

Vamos, anímate y dime cuál es tu etiqueta para este planteamiento.

Te propongo aceptar un cambio en la percepción que tienes del tiempo y sencillamente afirmar que no existe y sólo es una ilusión. Y es que la eternidad está aquí. Vivimos en un momento que no termina nunca, pueden variar los elementos que lo conforman, pero nada más.

¿Te atreves a abrir tu mente y dejar que una nueva idea anide en ti?

Te diré que una idea nueva, tan sólo una, es suficiente para operar gigantescos cambios en tu vida. No menosprecies la fuerza de tu mente, es un potente transformador de realidad y la tienes a tu disposición siempre, eternamente. No precisas mirar atrás, porque ese atrás ya no es y no precisas mirar adelante porque solo detendrías tu mirada en fantasías que todavía no han sido. Mira ahora, mira aquí y enfócate en lo que realmente es. Juega y experimenta con tus ideas, no importa si no crees lo que digo, tú juega. ¿Qué puedes perder? Nada, ni siquiera puedes perder el tiempo, recuerda que no existe. En cambio, cuando comiences a observar los cambios que necesariamente tendrán lugar en tu vida, no podrás dejar de alimentar tu mente con nuevas ideas con las que crear todo aquello que desees.

Concepción Hernández.   Todos los derechos reservados.

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