Despedida

«He debido dañarte en algún momento a pesar de entregarte lo más auténtico de mí misma, no he debido entenderte ni cuidarte como necesitabas porque tus palabras, hoy, sonaban a revancha.

Cada sorbo de mi café ha sonado a despedida. Y no quiero despedirme, no me malinterpretes, yo estaría contigo todo el tiempo del mundo, guiándote y dándote lo mejor de mí para que dejaras de refugiarte tras tu falsa indiferencia. Tu sarcasmo no me engaña, al contrario, sé que hoy tan sólo querías mostrarme tu cara de triunfador porque a pesar de ser yo la que te ama perdidamente, eres tú el que se encuentra perdido sin mí.

Ahora el tiempo es mi aliado, todo se lo lleva, lo arrastra y desmenuza convirtiendo el dolor en recuerdos borrosos desprovistos de emoción. Te recordaré, ya estoy empezando a convertirte en un recuerdo, y aunque lo más conveniente es no volver a verte, ni sentirte, ni olerte… rezo e imploro para que surja en ti la necesidad de tenerme. Me gustaría poder decir que no me encontrarás, pero no puedo, hoy acabo de terminar una taza de café contigo.

La nuestra siempre ha sido una relación tóxica. Deseo hablar contigo y que me cuentes qué te duele de nuestro nosotros, qué amas de mí, qué deseas entregarme y añoras cuando no me tienes. Pero tú no estás dispuesto, no lo necesitas. Tienes otro amor.

Y es que hay relaciones que nacen para crecer y fortalecerse, pero otras en cambio, contienen el germen de la despedida y no importa lo que se haga o se diga, un buen día desaparecen de nuestras vidas dejando como estela la culpa o la decepción».

 

«Buscadora de abrazos»- Concepción Hernández (Oro Star Sale, SL -2016). Todos los derechos reservados.

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