Buscadora de abrazos

«Nunca besaba a los hombres con los que se encontraba. Se dejaba manosear y achuchar en esa infructuosa búsqueda hacia el abrazo perfecto, pero en la entrega en la que se ofrecía a cualquiera, siempre reservaba una parte de sí misma. Guardaba su beso y también su corazón a la espera de alguien que lo mereciera. Para sus amantes, esta reserva no suponía ningún problema, es más, en muchas ocasiones lo consideraban un juego morboso y aceptaban complacidos esas negativas con las que sólo conseguía exacerba su deseo».

Buscadora de abrazos. (Ed. Oro Star Sale, SL)

Concepción Hernández ©

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